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jueves

"Sabiduría"


                                       Foto: Pilarmandl "Nada es para siempre"
"...y por cierto, siempre creí que la sabiduría iba unida a la edad. Creía que llegaría un momento maravilloso en que, sencillamente, me sentiría sabia. No podía estar más equivocada. La vejez es una segunda adolescencia. Nadine Gordimer     
Me encanta esta frase de la premio Nobel de Literatura Nadine Gordimer con 86 años, que sin siquiera titulación universitaria es doctora Honoris Causa por una decena de universidades :-)


"La sabiduría tiene que ver con tus experiencias, y es deseable que estas incluyan la asunción de algún riesgo"  Robert Redford

"Si tienes la suficiente confianza en ti mismo, da igual si es como artista o como persona, no tienes nada que demostrar; sencillamente puedes ser quien eres. Tómate tu profesión en serio, pero nunca a ti mismo. Tú importas más bien poco en medio del circo que hay montado ahí fuera. Si te tomas demasiado en serio, no serás capaz de aprovechar tus mejores talentos..." Clint Eatswood

A Raíz del libro que ha sacado Blume "Sabiduría" –¡qué título más prometedor, cuánta vida se intuye tras esa palabra!–  La riqueza de un pueblo se mide por el legado de sus ancianos´. A partir de este proverbio africano, el fotógrafo y cineasta Andrew Zuckerman ha recogido el testimonio de algunos de los más prestigiosos artistas, escritores y políticos del mundo mayores de 65 años para escuchar sus reflexiones sobre la vida" (...) palabras dichas en el crepúsculo de la vida... y leyendo algunas pienso en esos otros "gurús" de la palabra como Coelho, que me parece un oportunista (no puedo remediarlo, espero que me perdonen sus seguidores), –ni siquiera me gustó El Alquimista–, constantemente adapta la sabiduría oriental a "sus" palabras, cuentos, historias... otro que tampoco me gusta es Bucay, ni Joan Brady (Dios vuelve en una Harley) (aquí podéis descargarlo), ni Robert Fisher con el caballero de la armadura oxidada, bueno algún cuento de El buho que no podía ulular sí me gusta, el que da el nombre al título y el último de la mariposa –el rincóndelvago os permite una vez más la descarga a los curiosos– bueno hay tantos que no me gustan que no quiero dedicarles el post...
Me gusta Jodoroski aquí os dejo un comentario (1,30 minutos), lo encuentro interesante...
y aunque no me suelen gustar las historias con moraleja, por las de los anillos –tengo debilidad, tengo otra entrada sobre el tema– esta la copio y pego del blog de Begoña:

"El anillo"
–Vengo, maestro, porque me siento tan poca cosa que no tengo fuerzas para hacer nada. Me dicen que no sirvo, que no hago nada bien, que soy torpe y bastante tonto. ¿Cómo puedo mejorar? ¿Qué puedo hacer para que me valoren más?

–El maestro sin mirarlo, le dijo: “Cuanto lo siento muchacho, no puedo ayudarte, debo resolver primero mi propio problema. Quizás después…” y haciendo una pausa agregó, “si quisieras ayudarme tu a mí, yo podría resolver este problema con más rapidez y después tal vez te pueda ayudar”

–E…encantado, maestro” –titubeó el joven, pero sintió que otra vez era desvalorizado, y sus necesidades postergadas.

“Bien”, asintió el maestro. Se quitó un anillo que llevaba en el dedo pequeño y dándoselo al muchacho agregó, “toma el caballo que está allí afuera y cabalga hasta el mercado. Debo vender este anillo porque tengo que pagar una deuda. Es necesario que obtengas por él la mayor suma posible, pero no aceptes menos de una moneda de oro. Ve y regresa con esa moneda lo más rápido que puedas”

El joven tomo el anillo y partió. Apenas llego empezó a vender el anillo a los mercaderes. Estos lo miraban con algún interés, hasta que el joven decía lo que pretendía por el anillo. Cuando el joven mencionaba la moneda de oro, algunos reían, otros le daban vuelta la cara y sólo un viejecito fue tan amable como para tomarse la molestia de explicarle que una moneda de oro era muy valiosa para entregársela a cambio de un anillo.

–En afán de ayudar, alguien le ofreció una moneda de plata y cacharro de cobre, pero el joven tenía instrucciones de no aceptar menos de una moneda de oro rechazó la oferta.
Después de ofrecer su joya a toda persona que se cruzaba en el mercado, más de cien personas, y abatido por su fracaso, montó su caballo y regresó. Cuánto hubiera deseado el joven tener él mismo esa moneda de oro. Podría entonces habérsela entregado él mismo al maestro para liberarlo de su preocupación y recibir entonces su consejo y ayuda. Entró en la habitación.

“Maestro, dijo, lo siento, no se puede conseguir lo que me pediste. Quizás pudiera conseguir dos o tres monedas de plata, pero no creo que yo pueda engañar a nadie respecto del verdadero valor del anillo”

“Que importante lo que dijiste joven amigo, contestó sonriente el maestro. Debemos saber primero el verdadero valor del anillo. Vuelve a montar y vete al joyero. ¿Quién mejor que él para saberlo? Dile que quisieras vender el anillo y pregúntale cuanto te da por el. Pero no importa lo que ofrezca, no se lo vendas. Vuelve aquí con mi anillo”

El joven volvió a cabalgar. El joyero examinó el anillo a la luz del candil con su lupa, lo peso y luego le dijo: “Dile al maestro, muchacho, que si quiere vender YA, no puedo darle mas de 58 monedas de oro por su anillo”

¡58 MONEDAS¡ Exclamó el joven. “Sí replicó el joyero, yo sé que con tiempo podríamos obtener por él cerca de 70 monedas, pero no sé…si la venta es urgente…” El joven corrió emocionado a la casa del maestro a contarle lo sucedido.

“Siéntate”, dijo el maestro después de escucharlo. “Tu eres como ese anillo: una joya, valiosa y única. Y como tal, sólo puede evaluarte verdaderamente un experto. ¿Qué haces por la vida pretendiendo que cualquiera descubra tu verdadero valor?”
Y diciendo esto, volvió a ponerse el anillo en el dedo pequeño.