2010-10-23

Las locuras del coleccionista de arte...


"Coleccionar es un arte. Es saber discernir entre lo que se quiere y lo que se rechaza. Es, en definitiva, el producto de una acción quizás la más difícil para el hombre: elegir y priorizar"  Lola Garrido


                                Ada Mändl en la biblioteca de Hans-Peter Feldman

El criterio del coleccionista. No se centra en la alegría de lo que tiene, sino en la ansiedad de lo que le falta.
Lo escribe mejor Susan Sontag (El amante del volcán) “una colección completa no es la conclusión de lo que el coleccionista ansía (...) Incluso si lo tienes todo -lo que sea- entonces quizás desearás un ejemplar mejor (una versión, una edición) de lo que ya tienes” 
 


    Obra de Henri Cartier-Bresson contiene una dedicatoria personal a la coleccionista Lola Garrido.


  Lola Garrido, "inteligente, provocadora, osada, intelectual, divertida, sorprenderte y rompedora" (en palabras de Amelia Alas en la estupenda entrevista de Yo dona de junio) es una de las coleccionistas de fotografía más importantes de Europa, dice: "No recuerdo haber hecho nada más importante en mi vida que dejarme fascinar por las imágenes. Si me pienso en pasado, aún en el más inmediato, me encuentro en el trance de leer y mirar, leer y mirar. Alguna vez me he preguntado, como un aprendiz de Bartleby contemporáneo y neurótico, si hubiera preferido no hacerlo. Si alguna vez, ante alguna imagen, ante una selección, sentí el deseo de decir “preferiría no hacerlo”.
Ninguna colección es lo que se espera de ella, sino la posibilidad que tiene el coleccionista de dar rienda suelta a sus equivocaciones. (+)
Las grandes colecciones son autobiográficas. (+)


«Mi nombre es Charles Saatchi y soy un artehólico» este es el título del libro de unos de los coleccionistas y galerista más polémico e influyentes de la actualidad fue uno de los publicistas más avispados en los setenta, cuando creó su agencia Saatchi & Saatchi. Desde entonces se ha reinventado muchas veces . Que se agota el tirón de los Young British Artists (alzó a los altares a los «chicos malos del arte británico— grupo en el que destacan sus siempre admirados Damien Hirst -el de los animales en formol- y Tracey Emin, de quien expuso en su casa su polémica instalación de la cama sin hacer con condones usados, ropa interior manchada de sangre...), pues vende su colección y crea otra. Que le va mal una galería, pues abre otra de 6.800 metros...
El arte, dice, es su única extravagancia; compra lo que le gusta y para exhibirlo. Ha ganado tanto que puede permitirse ser «asquerosamente derrochador», considera a Damien Hirst un genio, nunca ha entendido el milagro de Rothko ( se atreve a decirlo), y de los coleccionistas admira al conde Panza di Biumo...


¿No resulta vulgar gastar por una obra de arte diez veces más de lo que vale para que no se la quiten?
Es muy vulgar. Me gustaría tener una forma más refinada y barata de conseguir los cuadros que quiero pero normalmente pertenecen a gente rica y los ricos son insaciables.
Ud. ha descubierto grandes talentos, pero ¿no hay grandes artistas que pasan desapercibidos?
En general, el talento escasea tanto que es más fácil que la mediocridad se confunde con la genialidad que no que el genio pase desapercibido.

Estas son algunas "perlas" me quedo con su comentario de que es mejor que te seduzcan a seducir...


El conde Giuseppe Panza di Biumo, autor de la mayor colección de Minimal Art (Carl Andre, Larry Bell, Hanne Darboven, Jan Dibbets, Dan Flavin, Sol Le Witt, Donald Judd,  Richard Serra, Robert Morris, Bruce Nauman, Joseph Kosuth, Cy Twombly, Richard Long, Richard Nonas, Robert Ryman, Joel Shapiro, Lawrence Weiner, Daniel Buren, Joseph Beuys,  Alan Charlton...)comparado a los Médici de Florencia y descubridor de grandes artistas: Kline, Rothko, Robert Rauschenberg, Claes Oldenburg, James Rosenquist o Roy Lichtenstein (su primera adquisición en 1956 fue un Tapies)
Siempre dijo que fue un error no comprar a principios de los 60 obra de Warhol porque pensó que Lichtenstein era mejor Panza admits that not buying Warhol in the early 1960s was a mistake. “I believed that Lichtenstein was better, and in 1962 Warhol looks to me close to Lichtenstein but not so good as Lichtenstein,” 

 'I'll tell you an anecdote about him,' says Carroll, smiling. 'I went to see an exhibition in Gubbio and there he was, standing perfectly still, listening with the greatest attention to a difficult piano piece, I think by John Cage. That music said a lot about him, about his own complexity and sensitivity. Some collectors want to know everything about a piece. He never asks what the work is about. He just looks at it. For hours." (tenía una cara simpática, lo imagino concentrado ante la obra)

(murió en  abril de este año con 87 años ) y estaba convencido de que los artistas nunca dejarían de acompasar el ritmo de su evolución creativa al de la propia humanidad”,


Otro gran coleccionista Vienés que ha muerto este año con 85 años 
Rudolf Leopold, considerado como el más importante coleccionista privado de arte en Austria,  fundó en 2001 el llamado «Museo Leopold» de Viena, en el que se exponen entre otros obras maestras de pintores como Schiele, Kokoschka y Klimt...
La reputación del coleccionista austríaco sufrió en los últimos años debido a la procedencia dudosa de algunas de sus de obras, supuestamente expoliadas durante el nazismo. Sobre todo la comunidad judía de Viena criticó a Leopold ante su negativa de acceder a investigar más a fondo la procedencia de algunos de los cuadros adquiridos. En vez de devolver las obras de procedencia dudosa, Leopold siempre trató de llegar a acuerdos extrajudiciales. 
Así lo intentó también con el cuadro «Bildnis Wally», de Egon Schiele, que se encuentra embargado desde hace diez años en EE.UU. (Siempre me gustó Schiele)




Katharine Kuh  (galerista, comisaria y coleccionista, en1935, a los 31 años, fundó en Chicago la mítica galería que lleva su nombre) en su libro "Mi historia de amor con el arte moderno. Secretos de una vida entre artistas"  Deja caer de primera mano, por ejemplo, aquella conversación en la que Walter Gropius le preguntó a van der Rohe: “Tanto trabajo y ¿qué hemos conseguido al final? ¿Una ventana panorámica? :-)

Cuenta sin rubor, con orgullo, sus innumerables romances con artistas y no artistas, para señalar el punto de morbo que le proporcionaba conquistar a hombre casados. Y habla de la ternura de Kandinsky, al que compró un paisaje por cinco dólares; de la mirada del fotógrafo Ansel Adams; de los secretos de Duchamp y Man Ray; del impacto determinante que le proporcionó el acercamiento humano a Constantin Brancusi; del complejo de culpabilidad que le provocó el suicidio de Mark Rothko; de sus encuentros en Mexico con un silencioso Edward Hopper, “de cuya persona emanaba en todo momento un algo privado y retraído, casi inabordable. La última vez que lo ví, aproximadamente un año antes de su muerte, estaba alarmantemente encorvado. Aquella figura otrora imperiosa tenía ahora problemas para mantenerse en pie, la cabeza caída, hundida entre los hombros. Él, que siempre me había mirado de arriba abajo, me miraba ahora de abajo a arriba”.
comenta que grandes coleccionistas como Gertrude Stein  (su "Autobiografía de Alice B. Toklas" es muy buena) y Peggy Guggenheim no se limitaron como casi todos los demás a atesorar lo que sus asesores les buscaban -en algún caso sin llegar siquiera a desembalar lo que iba llegando a sus residencias y almacenes- sino que quisieron saborear el medio artístico, comprando las amistades bohemias que entretenían sus ocios. Peggy Guggenehim decía: “Eso que te gusta al entrar en un estudio, no lo cojas nunca”

 No todas las obras maestras de la pintura están expuestas en los grandes museos del mundo. Muchas pertenecen a coleccionistas privados, una de las "aficiones" más caras y exclusivas del planeta.
 Aquí tenéis una lista de las obras más valiosas que están en manos privadas.

Y no olvidemos mencionar el cuadro "El Retrato del doctor Gachet" de Vicente Van Gogh que en su momento alcanzó un precio record, fué comprado por Ryoei Saito entonces de 75 años de edad,  que pagó 82,5 millones de dólares, causó un escándalo cuando dijo que haría quemar el Van Gogh después de su muerte. Más tarde dijo: «Lo que yo realmente quería [expresar] era mi deseo de conservar la pintura para siempre.» Saito, usaba una figura retórica al hablar.  Aún así siempre lo tuvo en una caja de madera en su fábrica de papel (curioso mundo el del coleccionista a veces tan egoista) Después de su muerte en 1996, la ubicación exacta y la propiedad del retrato ha quedado envuelto en misterio, se dice que se hizo enterrar con él...

Un coleccionista anónimo ha pagado 33,6 millones de dólares por el cuadro "Benefits Supervisor Sleepin" de Lucien Freud, cifra record para un artista vivo... Ahora se sabe su nombre: El multimillonario ruso Roman Abramovich, propietario del club de fútbol londinense Chelsea, ha sido el misterioso comprador de los cuadros de Lucian Freud y Francis Bacon que hicieron historia la pasada semana en subastas en Nueva York.


En el estupendo libro "El tiburón de 12 millones de dólares"  Don Thompson dice:
Como economista y coleccionista de arte contemporáneo, hace tiempo que me siento perplejo por la cuestión de qué es lo que hace valiosa una obra de arte, y por qué alquimia se considera que vale 12 o 100 millones de dólares en lugar de, por ejemplo, 250.000 dólares. En ocasiones, una obra se vende por cien veces más de lo que nos parece una suma razonable, pero ¿por qué? Los marchantes y los especialistas de las casas de subastas no se precian de ser capaces de identificar o definir qué obras de arte contemporáneo valdrán millones de dólares. En público manifiestan que los precios son los que alguien está dispuesto a pagar, y en privado que comprar obras de arte al precio más caro es, con frecuencia, un juego que practican los multimillonarios para obtener como recompensa publicidad y distinción cultural. Ésta puede ser una buena descripción de la motivación, pero no explica el proceso.
Un banquero multimillonario invierte 12 millones de dólares por el cadáver de un tiburón descomponiéndose dentro de una tinaja. Un lienzo lleno de gotas de colores se vende por 140 millones de dólares. Una chaqueta de cuero abandonada en una esquina se subasta por la suma de 690.000 dólares. Si el negocio del arte moderno es serio, ¿por qué parece una broma?
También podéis comprar el libro "The impossible collection"  (las 100 mejores obras de arte que es imposible poseer)






Aquí podéis ver las 10 obras de arte más caras del mundo, En el primer puesto  se encuentra Number 5 1948, de Jackson Pollock, vendida por 140 millones de dólares, el precio más alto jamás pagado por una pintura. El comprador de la composición fue el empresario mexicano David Martínez, uno de los más importantes que en los últimos años ha adquirido trabajos de grandes artistas como Willem de Kooning y Mark Rothko. ¿Qué os parece?


Hay muchos otros  coleccionistas españoles,  por ejemplo  José Lázaro Galdiano y Francesc Cambó,  y más actual Helga de Alvear.  
Estadounidenses -J.P. Morgan, Frick, Huntington, Havemeyer, Barnes...-, 
Europeos -Wallace, Schukin y Morozov, Thyssen, Beyeler...


Os dejo con una anécdota de las peculiaridades del coleccionista...

El sello más raro del mundo

En 1873, en Georgetown, en la Guayana británica, había un muchacho llamado Vernon Vaughan que estaba empezando su colección de sellos. No entendía mucho en calidades y daba preferencia a los que le gustaban más. Un día separó algunos sellos "feos" decidido a cambiarlos por otros o a venderlos si encontraba comprador. Entre estos sellos despreciados había uno de forma octogonal, de la Guayana británica, de color magenta, que tenía dibujado el perfil de una embarcación de tres palos. Alrededor del barco estaba escrito el lema de la colonia: "Damus Petimusque Vicissim" (Damos y a cambio pedimos), las palabras "Guayana británica" y el precio "Un centavo". El sello estaba matado con las iniciales de un empleado de correos, trazadas con tinta. Entonces, allí se mataban así.
Vernon conocía a un coleccionista de sellos de la localidad. Le llevó sus sellos feos, entre ellos el sello octogonal. El coleccionista los examinó y ofreció seis chelines por todos ellos. Vernon aceptó el dinero, sin saber que se acababa de desprender de un sello que, con el tiempo, valdría muchos miles de dólares y que sería muy buscado por los más ricos coleccionistas.
Actualmente parece que todavía el "Guayana británica, magenta, de un centavo" sigue siendo, entre coleccionistas, el sello más valioso del mundo. Y es único. Un ejemplar único. Las "Publications Scott" de Nueva York, uno de los grandes árbitros del mundo en cosas de sellos, lo incluyen en su catálogo con el precio de cincuenta mil dólares y con esta nota: "Sólo se sabe que exista un ejemplar". 


Sorprendió siempre a los coleccionistas que de este sello sólo existiera un ejemplar. Y fueron muchos los que se dedicaron a buscar otro. En la Guayana británica se hicieron muchas pesquisas en este sentido, pero todas con resultado negativo.
Y en 1922 ocurrió algo sorprendente.
Un marinero coleccionista de sellos. Contaba que una vez un amigo le regaló un montón de sobres viejos y de fajas de periódicos todavía con los sellos, y le dijo:
-Para tu colección. Yo no haré nada con todo esto.
EI marinero despegó cuidadosamente los sellos. Y pegado a un sobre apareció un Guayana británica, magenta, de un centavo. El marinero tenía noticias del valor de este sello único, que ya no era único, puesto que él tenía otro igual, se documentó, supo que el propietario del otro sello era Arthur Hind y fue a visitarle. Hind examinó detenidamente el sello y ofreció mucho dinero. Quedaron en que la transacción se haría el día siguiente.
Acudió el marinero con el sello, Hind pagó el dinero estipulado... y entonces ocurrió algo sorprendente. Hind ofreció al marinero un cigarro puro, tomó otro cigarro para él y encendió una cerilla. Y, de pronto, con la cerilla, en vez de encender el cigarro, quemó el sello por el que acababa de pagar un montón de dólares. Y ya desaparecido el sello, dijo:
-En el mundo sólo hay un ejemplar del magenta de un centavo.
Y así es, en efecto, al menos hasta ahora.


Ya sé que nadie va a leer esta entrada tan laaaaargaaaa, pero de verdad que la he reducida al 10% y no ha sido nada fácil... hay tanto que contar, es tan interesante el mundo del arte... pero no importa, algo he aprendido buscando